Uno debe de tratar con este pecado desde la raíz y el corazón. Y se hace al admitir que soy culpable de este pecado, porque uso palabras de desprecio, palabras que destruyen y atacan el carácter de nuestro prójimo.
Arrepentirme es un cambio de mente, un cambio de pensamiento. Es reconocer que voy en mi propio camino, y es el camino equivocado. Comenzar a caminar en el camino propio con Jesús y no dejar que la ira me controle. Cuando has ofendido a otro hermano o hermana por causa de tu ira debes de reconciliarte con él o ella. Cuando el ofendido es un adversario la acción sabia y propia es ponerse de acuerdo con él inmediatamente. No le des oportunidad al diablo de venir y destruir tu vida, o la de tu familia y/o tus finanzas porque tu ira está fuera de control.