Tenemos que guardarnos de hacer nuestra justicia delante de los hombres, de ser notados por ellos. Es de gran importancia no ser hipócritas, porque si lo somos, vamos a agradar a algunos hombres, pero desagradamos a nuestro Dios.
Nuestro dar debe de ser para Dios. Tengamos una actitud correcta al dar, dar con inteligencia y alegría. Nuestro dar debe de ser en secreto, no damos para ser recompensados por Dios. Pero es en ese momento que damos como Él manda, que uno será recompensado por Él.