Es bueno ayunar, siempre y cuando puedas. Si tu salud no te lo permite, no lo hagas, o modifícalo. El ayuno es una expresión apropiada de humildad, de arrepentimiento, y de devoción.
Cristo Jesús nos ha hecho libres de las prácticas religiosas.
¿Cuándo debemos de ayunar?:
a. Cuando sentimos una atracción especial, el impulso de estar a solas con Dios.
b. Cuando tenemos necesidades especiales.
c. En esos momentos en que tenemos que humillarnos ante Dios.
d. Cuando necesitamos un poder muy especial.