Trae tu petición al Señor.
El leproso/pecador vino a Jesús desesperado. Vino a Jesús con reverencia, en humildad.
Sabía que Jesús era Dios, vino a Él reconociendo Su suprema autoridad. Vino a Jesús pidiéndole y diciéndole: “Si quieres” ~ reconoce que su petición depende de la voluntad de Jesús. Vino a Jesús sabiendo que solo Él lo podía limpiar ~ “puedes limpiarme”, vino a Jesús en fe sabiendo que esta necesidad que tenía, solo Dios lo podía hacer. Solo Jesús nos puede limpiar de todo pecado.