Qué ejemplo de “tanta fe.” Tremendo ejemplo de la fe que Jesús encontró en un centurión. Pero esta gran fe comienza en que cada uno de nosotros tengamos un concepto correcto de sí mismos.
1. Comienza con la humildad. Humillarnos ante Jesús; es cómo el centurión vino a Jesús. Nosotros debemos de venir a Jesús con esta misma actitud de humildad.
2. Venir a Jesús reconociendo Su autoridad, creyendo, creer que Él es Supremo, creer en Su Deidad. Creer que Él es Dios.
3. Cuando reconocemos Su autoridad, tenemos que reconocer nuestra condición: No somos dignos de Sus bendiciones, todos somos pecadores.
4. Hay que poner nuestra confianza en Él, poner nuestra fe en Él para poder ser sanos, ser salvos.