Todos estamos enfermos, espiritualmente enfermos. Si falleces en esta enfermedad de tus pecados, serás destituido de la gloria de Dios. Todos, y digo todos, porque todos tenemos esta enfermedad, todos necesitamos a un Salvador. Y el Salvador es Cristo Jesús. Invita a Jesús a tu vida, invítalo a ser el Salvador y Señor de tu vida.