Si tenemos dudas, hay que ir con Jesús (orar) y ver lo que Su Palabra nos dice (la Biblia). La revelación de Dios es de gran importancia. No podemos negar que Dios se nos revela en Su Palabra y en el ministerio de Jesús y Juan, pero cada uno tiene que responder individualmente a Él. El que tiene oídos para oír, oiga. No podemos ser infantiles, como los muchachos en la plaza. Tenemos que tomar en serio la vida, tanto como la muerte. Hay que buscar Su reino primero y dejar de buscar ser entretenidos.