Jesús nos ha llamado a ser Sus discípulos. Recuerda que Jesús ve el corazón de cada uno de nosotros. Nuestra relación con Él será un banquete, no un funeral. Es bueno ayunar, siempre y cuando puedas. Si tu salud no te lo permite, no lo hagas, o modifícalo. El ayuno es una expresión apropiada de humildad, arrepentimiento y devoción. Jesús vino a romper los moldes de la religión de la esclavitud en la cual podemos caer. Entrégate a Él, crece en Él, y verás cómo los moldes se rompen. Recuerda que los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.